Cómo se forma un huevo
Una ojeada bajo la cáscara
El huevo es una maravilla de
la naturaleza. Vale la pena echar un vistazo debajo de su cáscara y descubrir
el cóctel energético que esconde dentro. La cáscara, que es dura porque está
compuesta en su mayoría de calcio, está revestida de dos finas membranas. En la
parte redonda del huevo las dos membranas se separan para formar una cámara de
aire. La yema está situada en el centro del huevo, rodeada por la clara o
albúmina. La yema se sujeta en el centro gracias a dos pequeños "cordones",
llamados chalazas. Estos cordones se vuelven más elásticos a medida que el
huevo envejece, dejando que la yema se mueva. La clara constituye una envoltura
protectora para la yema y además tiene propiedades antibacterianas.
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Por
cierto: la capa de
calcio, la cáscara, tiene unos 10.000 poros que permiten que el huevo
"transpire". Gracias a estos poros hay un constante intercambio de aire
entre
el huevo y el exterior. Esto significa que pueden penetrar olores
desagradables, bacterias putrefactas, esporas mohosas o salmonella en
el
interior del huevo.
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